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Una mañana fría y húmeda se hacia presente en la plaza de Bolívar. Eran pocos los asistentes, el sol lanzaba tímidos rayos para calentar el ambiente y una pequeña banda musical amenizaba la jornada. Estudiantes de escuelas cercanas abarrotaban de flores fotos puestas en el piso, fotos de personajes desaparecidos, personajes que se convirtieron en un símbolo, el símbolo de la guerra de Colombia.
Si, hoy hace un año asesinaron a sangre fría a once diputados secuestrados por el grupo guerrillero FARC. Un hecho que cubrió de dolor a todos los colombianos, la barbarie de esta guerra sin tregua traía de nuevo otro resultado nefasto.
Hace un año cuando este doloroso hecho enlutó a Colombia, la plaza pública se llenó de personas que salieron a las calles a gritar NO MÁS, pues este hecho no solo era interés de los familiares de los diputados asesinados, sino también de los familiares de los demás secuestrados y de unos pocos que sentimos de verdad este problema.
Colombia es un país sin alma, tan solo ha trascurrido un año y ya hoy éramos pocos los que acompañábamos el homenaje a estas personas, que terminaron cegadas por las balas de un conflicto que ya no tiene razón de ser.
Las marchas se han convertido en algo comparable con el estilo de los zapatos, pues al parecer ya no marchamos por convicción sino por moda. Es loable pensar en esfuerzos de la sociedad civil para decir que nos mamamos de esta guerra, pero no solo basta con salir un día para que la gente sepa que salimos; estas manifestaciones hay que sentirlas desde lo mas profundo del corazón, lo que nos falta a los colombianos es sentir la patria, y no pensar que en un partido de fútbol es donde desarrollo mi nacionalismo.
Hoy ya no éramos miles, éramos tal vez cien colombianos entre amigos, políticos, curiosos y periodistas. Unos pocos que nos reunimos a recordar que hay que hacer algo para salir delante de este atolladero. Unos pocos que en realidad estamos mamados y queremos hacer algo para mejorar y que en realidad creemos que se puede.
Hay que mirar alrededor, pero sobre todo hay que mirar al interior y fijarnos si en realidad tenemos alma, pues no debemos esperar que el conflicto llegue directamente a nuestra casa para recordar que hay que hacer algo.
Creado por television81
12:54:57