Ya es Navidad y todos estamos a la expectativa para la liberación de los tres secuestrados que serían liberados por las Farc. Mientras Clara de Rojas espera con esperanza la llegada de su hija y su nieto, las hijas de Consuelo González también preparan la bienvenida a su madre y todos los colombianos esperamos pasar la media noche con una noticia positiva.
Varios días han pasado desde que el grupo insurgente dijo en un comunicado que iban a liberar estas tres personas, sin embargo no se ven a la vista muchas muestras de que esto pase, hay rumores de que el gobierno colombiano está haciendo hasta lo imposible para que estas tres personas nos salgan del país, para evitar el protagonismo del presidente Hugo Chávez.
Todos sabemos que sea como sea la liberación de los secuestrados va a existir un protagonista, sin embargo en estas circunstancias es evidente que el protagonista es lo que menos importa, si tenemos en cuenta que lo realmente importante el que las personas que están en la selva queden libres.
Ya es hora, por la via que sea, siempre y cuando no sea la armada; que los secuestrados queden libres, ya unos cumplieron 10 años de estar en la selva perdiendo los mejores años de la vida.
Si el propósito de las Farc es tener un reconocimiento político, si el objetivo es tener herramientas para negociar en un eventual encuentro, que mejor muestra de humanidad y de beligerancia que la liberación de los retenidos como base para un gran acuerdo de paz.
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Dijo el señor presidente Álvaro Uribe que las últimas pruebas de supervivencias de los secuestrados nos deben CONMOVER pero NO ASOMBRAR porque ellas son sólo una muestra más de la BARBARIE histórica de la guerrilla de las Farc. Vemos la imagen de Íngrid, lánguida, sin ganas de vivir, devorada por los insectos de la selva, en medio del silencio ensordecedor de aquellos que se saben solos en el mundo.
Mira el video: Uribe responde a los mensajes de Sarkozy
Para reforzar su argumento, Uribe después de la frase describe una larga lista de los estragos de la guerra, entre ellas el estado en el que escaparon el actual canciller Fernando Araujo y el soldado John Frank Pinchao.
La afirmación categórica del presidente parece tener lógica así por encima, pero es una idea desoladora y carente de humanidad que no le hace bien a un país anestesiado precisamente por la barbarie histórica de la guerra.
El poco activismo alrededor de crímenes tan graves como el secuestro se debe precisamente al tipo de violencia que hemos padecido. Aquí, el ciudadano que se preocupe, el que se asombre, el que se cuestione sobre la realidad brutal y trate de hacer algo puede morder pronto el asfalto.
El presidente nos sumerge entonces de nuevo en ese estado de SONAMBULISMO en el que nada nos asombra. Sin capacidad de asombro, la brutalidad aumenta. En España un solo muerto caído por el terrorismo de ETA provoca grandes manifestaciones precisamente porque los españoles no han perdido el asombro frente al terrorismo.
Aquí en cambio las víctimas son motivos de olvido.

Ya está bueno diría mi mamá, improperio viene improperio va. Lo único que sabemos que de esto no va a quedar nada bueno. Me refiero a la problemática con Venezuela, el problema inicial era llegar a un acuerdo de intercambio humanitario, y ese era el foco de la mediación y la discusión.
Ahora vemos a los Honorables Senadores de la República iniciando discusiones acerca del tema y enfocándose en lo malo y lo bueno del presidente Chávez y de su política expansionista en Latinoamérica, de su referéndum, de la las relaciones bilaterales, etc.
Pero alguien se ha preguntado de verdad que ha pasado después de este descalabro de mediación, que sigue pasando con lo que convocó inicialmente esta facilitación. Es inaudito que con los familiares de los secuestrados presentes en la plenaria del senado de la república, la discusión se centre en un tema que a mi modo de ver no tiene más importancia que el intercambio humanitario.
Chávez es de los venezolanos, su mediación no llegó a buen termino por la razones que sean, pero de la problemática de Venezuela, de la chabacanería de su presidente y de su referéndum; sólo puede interesarle a los venezolanos, en el momento en el que el gobierno colombiano dio por terminada la mediación del presidente vecino, es el momento para mirar la problemática en casa.
Los problemas de micrófonos entre los dos presidentes, tienen que ser de entre Chávez y Uribe, y eso ya no tiene nada que ver con el intercambio humanitario. El problema es que la discusión se desvió a los improperios de cada uno de los presidentes y los secuestrados pasaron a un segundo plano.
Es importante arreglar las relaciones con el vecino país, y que cada uno de los presidentes se ponga de acuerdo, pero en Colombia prima por encima de cualquier rencilla entre presidentes, la búsqueda a la solución inmediata de la problemática de los secuestrados por las FARC, que reitero son los únicos culpables de esta problemática.
Después de las polémicas fotos de los señores Granda e Iván Márquez en Caracas, era de esperarse el proceder del gobierno, pues en tan sólo unos meses las FARC recuperó el estatus político que nunca han podido tener los paramilitares; esto es sin duda un golpe bajo para la política de seguridad democrática del señor presidente Uribe.
Lo triste es que los damnificados son los familiares de los secuestrados que vuelven a ver cómo otra posibilidad es tirada a la basura por movimientos diplomáticos insignificantes como el hecho de saludar por teléfono a un general, como lo hizo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Es verdad que Chávez dio papaya, la papaya que el gobierno Uribe venía esperando después de dar el ultimátum de diciembre. Sin embargo, el proceder del gobierno deja mucho que desear. Es inaudito que Uribe le diga “te lo agradezco pero no” a Sarkozy y a Chávez después del tiempo que gastaron junto a la senadora Piedad Córdoba en esta importante mediación sin precedentes.
El afán de preservar una ya dudosa Seguridad Democrática, y de la ya reconocida terquedad del nuestro señor presidente, sumado a la mala voluntad de la guerrilla para ceder en su carrera de secuestro y terror lograron acabar con la esperanza de un numeroso grupo de colombianos que ve pasar su vida en medio de un tire y afloje que no lleva a nada bueno.
La solución a este problema es tan delicada que la única forma de pensar en un intercambio humanitario es que los secuestrados regresen en bolsas como los diputados, o que tal vez en el 2014 Álvaro Uribe no quiera ser más el presidente de Colombia.
La problemática está en el tintero, la falta de diplomacia del presidente Chávez fue el arma esgrimida por el gobierno para acabar con estos acercamientos con las FARC para la liberación de los secuestrados. Lo que nos tememos que preguntar es que esa excusa no es suficiente a sabiendas de que el Presidente de Venezuela es reconocido por su chabacanería y su imprudencia. El ejemplo claro está en que fue mandado a callar por el rey de España.
Es el momento de citar al rey de España y decirle a todos los reyes de la retórica como el señor José Obdulio Gaviria, ¡por qué no te callas! Y por qué no se callan todos y pensamos en lo realmente importante que es hacer lo posible para que las personas que se están pudriendo en la selva retornen a sus hogares vivos.